A Nuestra Señora de los Ángeles

Sergio Cuartero, doctorando en Historia y Arqueología en la UCM.
Que Getafe consta de una larga y dilatada historia es más que conocido. Prueba de ello son la diversidad de restos monumentales que se encuentran en nuestro municipio, desde la villa romana de La Torrecilla hasta el Hospitalillo de San José. Sin embargo, si existe un rasgo que define a Getafe son sus fiestas patronales, las cuales atraen a jóvenes y no tan jóvenes de todos los municipios de la zona sur de Madrid.
Fuente: Heraldo Deportivo , 25 de Noviembre de 1916, número 55, página sin numerar.
La tradición dicta que pasados cuarenta días del Domingo de Resurrección se celebren las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de los Ángeles. Festividad que, por otro lado, consta de un largo recorrido en nuestra localidad y de la que existen noticias ya desde el siglo XVII. De acuerdo con la leyenda, en una noche de tormenta, unos pastores encontraron la imagen de una Virgen en el Cerro de los Ángeles, la cual trasladaron a Pinto. Sin embargo, a la mañana siguiente, la Virgen había desaparecido, encontrándose posteriormente en el lugar donde la hallaron, es decir, en el Cerro de los Ángeles. De nuevo la trasladaron de sitio, esta vez a Getafe, con final similar. Ante tales hechos, y viendo lo sobrenatural de la imagen, el pueblo de Getafe decidió erigir una ermita en el Cerro de los Ángeles, denominándola, tanto a ésta como a la imagen de la Virgen, de Nuestra Señora de los Ángeles.
No obstante, una cosa son las leyendas y otra la realidad. La Diócesis de Getafe, en su apartado histórico sobre Nuestra Señora de los Ángeles, recoge las principales hipótesis planteadas por historiadores sobre el origen de la Virgen. De un lado, se sitúan quienes
argumentan que la imagen fue encargada en 1610 por el párroco de la Magdalena, Don Eugenio Ximénez, y que ésta fue entregada a los monjes del Paular en 1616, año en que se celebraron las primeras fiestas patronales. Del otro lado, se encuentran quienes sostienen que la imagen fue traída por los propios monjes del Paular, amparándose en que las fuentes de la época no atestiguan que existiera ninguna imagen religiosa en Getafe y en la devoción que los propios monjes del Paular tenían a mencionada advocación.
Ermita de la Virgen de los Ángeles. Año 1985. Foto cedida por De Getafe Al Paraíso.
Sea como fuere, atrás quedan relatos clásicos como el de Juan Francisco Gascón, quién en su crónica de Getafe de 1890 apuntaba a que la Virgen fue traída con motivo de “una gran sequía” y para que ésta lograse que lloviera. Aunque los motivos aportados por Gascón parecen alejarse de la realidad, el autor señaló un hecho presente en los años venideros, este es, la peregrinación de numerosos fieles al Cerro de los Ángeles en busca de ayuda frente a las malas cosechas, las sequías o las plagas. Son abundantes los relatos en los siglos XVII, XVIII y XIX de peregrinos llegados a la ermita para pedirle a la Virgen que lloviera o que acabase con las plagas de langostas. Relatos que, gracias a Dios o a la fortuna, han sobrevivido hasta nuestros días y que denotan la larga devoción histórica de que ha sido víctima la Virgen.

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