95 años de fútbol en Getafe

Sergio Cuartero, doctorando en Historia y Arqueología por la UCM.

El pasado mes de mayo nuestro municipio cumplió su noventa y cinco cumpleaños en materia futbolística, celebración que evidencia la más que dilatada historia del deporte rey en la localidad. Sin embargo, muchos de nuestros lectores desconocerán cómo comenzó todo, dónde se jugaba o quienes fueron artífices de éxitos y decepciones a lo largo de los años. Es por ello que, en las siguientes líneas y de la manera más someramente posible, llevaremos a cabo un repaso de la historia del futbol en Getafe, desde sus inicios de la mano de Filiberto Montagud hasta la heroica campaña realizada por los hombres de José Bordalás en la temporada 17/18.  

Los inicios 

Todo comenzó en tiempos del reinado de Alfonso XIII. Ante vecinos y curiosos, la Sociedad Getafe Deportivo (nombre con el cual se fundó el primigenio club de futbol) estrenó el primer campo de “football” en nuestra localidad el sábado 19 de mayo de 1923, en un amistoso frente a La Internacional Deportiva de Madrid en donde los locales cayeron derrotados por 1-4. Se trataba de un campo modesto, cerrado por sus cuatro costados y situado en las instalaciones del Aeródromo. Fundado por Filiberto Montagud, quien fuera concejal en el Ayuntamiento de Getafe, su proyecto deportivo apenas duró un año, pues en 1924 el club se refundó como Getafe Deportivo, con el objetivo de jugar en liga regional. Fueron años en los que el combinado local se enfrentó a conjuntos de otras localidades próximas, como el Europa de Carabanchel o la Deportiva Leganés, y en los que nuestro municipio vio erigirse nuevos terrenos de juego, como el que en 1927 se levantó en el campo de la Dehesa Chica o en 1930 en la calle Vinagre. No obstante, la mala situación económica atravesada por el club en aquellos años propició que éste desapareciese en 1933, quedándose Getafe huérfano de futbol.  

Un retorno no muy tardío 

Ahora bien, la sequía futbolera no duró mucho. En 1945, un grupo de amigos formó un equipo no federado que puso los cimientos de lo que posteriormente fue el Club Getafe Deportivo. Emilio Contreras y Romualdo Manso, en su libro Historias del Geta, narran los nombres de algunos de aquellos precursores, desde Esteban y Antonio Romera hasta Dionisio Manso “Nisi”, pasando por Pascual “el Gasolina” o Manolo “el Pellejero”. Un año después, en el bar La Marquesina, cinco aficionados al deporte rey fraguaron la constitución de un nuevo equipo azulón, contando con la ayuda del entonces alcalde de Getafe -Juan Vergara- y de otros vecinos de la localidad. Todo ello quedó ratificado el domingo 24 de febrero de 1946, cuando en el cine Palacio nacía el Club Getafe Deportivo, el cual fijaba inicialmente su terreno de juego en el campo de futbol del 13º Regimiento de Artillería (RACA13).  

El conjunto azulón disputó sus once primeras temporadas en categoría regional, de las cuales las tres primeras fueron en segunda y las restantes en primera. El milagro se obró en la temporada 56/57, cuando dirigidos por Juan Sacristán y con Luís Aragonés como jugador, se logró el ascenso a Tercera División. Por aquel entonces, el club presidido por Jesús Sacristán jugaba en el Campo Municipal de Deportes de San Isidro, terreno de juego inaugurado en 1955 con el objetivo de acercar el futbol a la población. Únicamente pudieron mantenerse en Tercera División hasta la temporada 67/68, cuando debido a reestructuraciones en los grupos de la categoría de bronce fueron obligados a descender (pese a terminar la temporada en mitad de tabla). 

Los azulones buscaron reponerse cuanto antes del duro golpe y, tras remodelaciones en la presidencia y la junta directiva, y con González Campos como entrenador, en la temporada 69/70 regresaron a Tercera División. Únicamente hicieron falta seis temporadas más para que, en 1976, el Club Getafe Deportivo se proclamase campeón y ascendiera a Segunda División por primera vez en su historia. Años felices sin duda, en los que se lograron epopeyas importantes en Copa del Rey, como el 3-3 frente al F.C. Barcelona de Johann Cruyff en la temporada 77/78, y en los que se estrenó el nuevo Campo Municipal de Las Margaritas, el primero en la localidad con césped. Sin embargo, la felicidad apenas duró, ya que a comienzos de los años 80 comenzaron a ser acuciantes los problemas económicos del club. Problemas que llevaron al conjunto azulón a un doble descenso en 1982 y a su desaparición en 1983.  

No obstante, ni mucho menos fue un punto y final. En 1982 se había dado la fusión del Club Deportivo Peña Getafe (equipo autónomo que comenzó sus andaduras en 1976) con el filial del Club Getafe Deportivo, el Getafe Promesas, quedando ambos clubs ligados como  Club Deportivo Getafe Promesas. Este equipo jugaba en categoría regional y en agosto de 1983 pasó a denominarse Getafe Club de Futbol, tan solo un mes después de la desaparición del Club Getafe Deportivo, incorporando el estamento deportivo del club desaparecido. Con Antonio de Miguel como presidente y Gregorio Serrano como entrenador, en tan solo cuatro temporadas se lograron los títulos de Segunda Regional, Primera Regional, Regional Preferente y Tercera División, un hito de reseñable mérito. 

Un ascenso en progreso 

A partir de ahí, transcurrieron siete temporadas en Segunda División B hasta que en 1994, de la mano de Luís Sánchez Duque, se logró de nuevo el ascenso a la división de plata. Un ascenso que, no obstante, costó mucho mantener, ya que en los años venideros el club vivió un vaivén de subidas y bajas de Segunda B a Segunda, hasta que finalmente, en la temporada 03/04, con Josu Uribe en el banquillo y Ángel Torres en la presidencia, se logró el ascenso a Primera División. En la retina de los más mayores quedará el recuerdo de los goles de Pachón, de los regates de “Gica” Craioveanu o de los pases de Vivar Dorado. Tras esto, doce temporadas en Primera, un descenso y un regreso a lo más alto en la temporada 17/18, con epopeyas de por medio como las dos finales de Copa del Rey o el “EuroGeta” de la temporada 07/08. Una historia prolífica, de subidas y bajadas, de creaciones y desapariciones pero, sobre todo, de mucho futbol. Y es que noventa y cinco años de futbol han dado para mucho.  

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