Abril del 79 en Getafe

Enrique del Olmo, secretario general del PSOE de Getafe “en aquel tiempo” y concejal socialista del primer ayuntamiento democrático.

He tenido que rebuscar para identificar que fue un 16 de abril de 1979, 48 años y dos días de aquel otro glorioso 14 de abril, cuando se constituyó la primera corporación democrática de Getafe. Día soleado, con una sensación de normalidad, donde íbamos a entrar en el gobierno de la ciudad sin grandes alharacas, como una continuidad de la lucha por la libertad que veníamos teniendo. En el ambiente, algunas dudas. Yo, que era el Secretario General de la Agrupación Socialista, había tenido un fuerte enfrentamiento con la dirección del PSOE de Felipe y Guerra, y me habían abierto expediente para impedir que tomase posesión. Sin embargo, no lo habían logrado, y la Alcaldía podía depender de mi voto: empate casi total con el PCE, 10 concejales cada uno y sólo 127 votos de diferencia. Evidentemente, voté a favor de que Jesús Prieto fuese elegido Alcalde (entre otras cosas, porque yo le había propuesto a la Federación Socialista Madrileña, ya que el veto sobre mi candidatura se mantenía). Pero todo esto eran cuitas menores y primaba por encima de todo la alegría, la libertad y el entusiasmo. Todavía recuerdo los abrazos con mis compañeros de la Agrupación y de candidatura: Jesús Urbán, Eduardo Ponce, Perico Castro, Victorino, José Luis Rivas,… y recuerdo muy especialmente cuando compañeros se subieron con una escalera para retirar la placa que conmemoraba la entrada de las tropas franquistas del Teniente Coronel Tella en Getafe. Aplicaron de facto una “ley de memoria histórica” que en aquellos momentos ni se vislumbraba. 

Este empate técnico entre el PSOE y el PCE fue una sorpresa. El partido de Carrillo se jugó todo a hacerse con la joya de la corona del movimiento obrero madrileño, y para ellos el PSOE era un advenedizo. Se calcula que el PCE contaba entonces con más de 1.300 militantes, controlaba las poderosísimas CCOO, las Asociaciones de Vecinos y todo tipo de agrupaciones y colectivos.

Cuando entro en el PSOE de Getafe, recibí el carnet nº 16 y a los dos meses asumía la Secretaria General sustituyendo al compañero Emiliano Fernández, que por motivos laborales no podía continuar. La UGT estaba todavía dando sus primeros pasos (basándonos en John Deere y la construcción) y, sin embargo, en poco más de 3 años lográbamos ganar las elecciones. Y ello fue posible por muchas razones, las más de fondo el deseo de libertad y democracia de la mayoría de la población, pero también el recuerdo histórico del socialismo. Junto a ello, una entrega apasionada de las más de tres centenas de militantes del PSOE y las Juventudes Socialistas y cinco mil ugetistas que nos insertamos liderando la lucha contra las medidas del gobierno de la UCD y también del Pacto de la Moncloa; dos huelgas generales, la solidaridad con Waffios y Muebles Mejía, la lucha ciudadana por el soterramiento de las vías, las huelgas del metal y la construcción… Y así fuimos construyendo un socialismo de izquierdas y de lucha en la misma manera que construimos nuestra Agrupación, ladrillo a ladrillo. Tanto que la dirección del PCE de Getafe (que luego pasó en su mayor parte al PSOE) protestó ante la dirección socialista de Madrid por la radicalidad de los socialistas getafenses. Sin embargo, abrimos un hueco y generamos una cultura que irradió en todo el socialismo madrileño. Siempre recordaré la frase del que luego sería alcalde de Madrid, Juan Barranco, que entonces era secretario de organización de la Federación Socialista Madrileña y que, tras un duro debate sobre los Pactos de la Moncloa, dijo: “Puedo tener muchas diferencias con la Agrupación de Getafe, pero no hay agrupación mejor para reconstruir el socialismo”. Y así fue, a través de la revista “La Razón”, como logramos agrupar a la mayoría provincial de la UGT y a más de 18 agrupaciones del PSOE, configurando un potente sector en el socialismo madrileño. 

Como concejal siempre recordaré una anécdota. Yo era concejal de Educación y me fui a una asamblea de un colegio donde se protestaba por las malas condiciones del mismo. Se hizo la reunión y se decidió salir en manifestación hacia el ayuntamiento. Y, cuando llegamos, me di cuenta de que el concejal que tenía que recibirlos era yo mismo. Así de imbricadas estaban en aquel tiempo la lucha y la institución. 

Después yo salí de Getafe, pero hay algo innegable más allá de otros debates políticos. Los socialistas, las izquierdas, dieron la vuelta como un calcetín a la ciudad, convirtiéndola en una referencia nacional: la Universidad Carlos III, el soterramiento de las vías, el Hospital Universitario, el Sector III, el Coliseum Alfonso Pérez, el Metrosur, el teatro García Lorca, los centros tecnológicos y de empleo… Todo ello hizo nacer un nuevo Getafe. Si miramos hacia atrás y con lo que hoy sabemos, quizá podríamos decir que el PSOE hizo una apuesta en todos los sitios y también en Getafe por el desarrollismo con un excesivo peso en el suelo y el ladrillo, y así fue minándose a sí mismo su base social. Las promociones, sobre todo las privadas, se convirtieron en un caladero de votantes del PP. Un sector empezó a sentirse de otra clase social y privilegiada, el “igualitarismo” se consideró algo obsoleto y el discurso socialista no fue capaz de detectar los cambios profundos que se estaban produciendo. El partido se fue anquilosando y vinculando cada vez más a la institución. Lo que había sido una política abierta a los trabajadores y a la ciudadanía se transformó en la endogamia de las Agrupaciones hacia sus querellas internas y los hasta ahora amigos se convertían en oponentes.

El 15-M les creció en sus pies exigiendo una sociedad más democrática, alejada del bipartidismo, más igualitaria, alejada de la creciente desigualdad y más ciudadana negando la vieja política de los privilegios.

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