“Cada poeta tiene su bestiario de ideas y lugares, el mío está muy ligado a lo natural, a los animales, a las plantas”

Mario García Obrero, poeta a los 14 y flamante ganador del Certamen Nacional de Poesía Joven Félix Grande

GETAFE/21 MARZO 2018/. Tiene apenas catorce años…, en el carné. Mario García Obrero se crece al mantener una conversación, máxime si es de su pasión, la poesía. Tranquilo, humilde, sencillo sorprende por su madurez. Desprende un increíble mundo interior que él traduce poco a poco, verso a verso, en una obra genuina que ha sorprendido a propios y extraños. Descubrimos al joven poeta de Getafe que ha conquistado el premio Nacional de Poesía Joven Félix Grande.

En primer lugar, enhorabuena, la palabra más repetida, ¿verdad?

Sí, en el instituto, en todos los sitios donde voy. Siento mucha ilusión.

¿Cuándo empezaste a escribir, Mario?

Cuando tenía siete años. Me acuerdo, tengo una anécdota que me gusta mucho recordar. Estábamos en un atasco volviendo de Despeñaperros. Lloviendo no podía hacer mucho, me aburría y empecé a escribir sobre lo que estaba pasando. De ahí surgió un poemario, El Envés de la lluvia.

¿Escribías ya poesía?

Sí, era un poema. Es gracioso porque lo titulé Gotitas viajeras, “gotitas viajeras que caen en tu cristal haciendo bum bum en tu coche”, así empieza. Tenía siete años y aún lo conservo. Tengo una caja que llamo “la caja del poeta”, donde guardo mis tesoros. Ya hemos hecho varios trasvases, voy por la segunda.

Curioso, ¿por qué poesía? Cuando empezamos buscamos dónde encontrarnos cómodos, la búsqueda empieza muchas veces por cuentos, pensamientos quizás. Parece que has tenido muy claro que querías escribir poesía.

Siempre me ha parecido una herramienta, la herramienta más manejable para escribir los sentimientos o bien las cosas que no se pueden, o no se deben decir, en una conversación normal. La poesía me parece la manera más directa, la más fácil casi, de poder expresar todo eso.

“Igual que un carpintero usa una regla, mi herramienta es la poesía”

¿Entiendes así la poesía, como una coraza, como una espada, como una metáfora? Cubrir lo que quieres decir, lo que dices, lo que no…

De hecho algunos poemas de La Carpintería de armónicos, la antología que ha ganado, tiene poemas mucho más profundos, otros que hablan de un enfado, de un chiste o de algo gracioso que ocurrió. Sí, la poesía es una herramienta, igual que un carpintero usa una regla o igual que otros usan un martillo, pues yo tengo la poesía.

El título del poemario se las trae, Carpintería de Armónicos. Carpintería es una palabra que refiere un trabajo casi de orfebre.

Este poemario está muy influido por unas clases de guitarra que tuve en verano. La guitarra tiene un sonido, el armónico. Bueno, en realidad todo instrumento tiene ese sonido. Es el sonido que no se quiere producir literalmente, el que queda después de lo que uno toque, por ejemplo, el sonido que queda después de hacer sonar una campana. Eso es el armónico. Esto tan frágil, además de lo que no se quiere construir, tienen su lugar en la carpintería de armónicos. La poesía es donde se construye lo que no se puede construir.

¿La poesía es importante para ti porque es algo que consumís en vuestra casa? Tu madre, Susana Obrero, también es poeta, escribe muy bien.

¡Claro! Mi madre es profesora en un colegio de aquí de Getafe, el Seseña Benavente. Le gusta mucho mezclar la poesía y el teatro en sus clases y en casa, la poesía siempre ha estado muy presente. Acabo de llegar de Irlanda y, como regalo, he traído un poemario de un autor irlandés. Ayuda mucho a escribir que en casa se fomente tanto la poesía.

Sobre todo que te entiendan. ¿Qué te refiere tu madre? Porque al principio son vómitos con los que se empiezan a trabajar.

¡Por supuesto! Esa es la carpintería, el hecho de coger los poemas como una idea y volver a construirlos, tapizarlos, pulirlos, hasta tener el objeto. A mi madre y a mí nos encanta compartir nuestros poemas, incluso tenemos, no discusiones, pero si algún momento por la coma, por el verso… Somos escritores diferentes pero mi madre es la persona con la que comparto mis poemas y es de las pocas con la que lo hago.

¿Tus amigos también escriben?

El año pasado teníamos un grupo en el instituto del que nació un taller de creación literaria. Hay mucha gente que escribe de manera anónima, su día a día… Creo que los adolescentes estamos más pegados a la literatura de lo que parece.

“Los adolescentes estamos más pegados a la literatura de lo que parece”

¿Cuáles son los temas que te provocan escribir?

Garcilaso que tenía sus églogas y su Tajo, yo creo que cada poeta tiene su bestiario de ideas, de lugares. El mío está muy ligado a lo natural, a los animales, a las plantas y es algo que intento conseguir con la poesía al no tenerlo en mi entorno.

El escritor suele desarrollar tres o cuatro temas en su obra, aquellos que son una constante, que le preocupan, atormentan… Siendo tan joven sorprende que lo tengas tan claro.

Bueno, creo que al final sólo es conseguir la herramienta adecuada. La poesía o los temas de los que voy a hablar, son algo que vemos todos en el instituto, en el conservatorio. Es una realidad que coexiste. Todo el mundo lo tiene, sólo debe encontrar la herramienta adecuada.

¿Has intentado escribir algún otro género?

Este verano estuve intentando hacer un cuento pero la verdad es que lo tengo encajonado, pero sí, me gusta probar otras cosas aunque al final soy vago y vuelvo a la poesía.

Volviendo al premio… ¿Cómo te dieron la noticia?

Fue muy gracioso porque estaba en el instituto. Era un lunes y estábamos de exámenes. Me llamaron tres veces en biología, colgué. No pasó nada. Llamaron en Inglés y la profe se dio cuenta. En el instituto si tienes el móvil encendido te pueden poner una amonestación. Esa vez no pasó nada. Lo apagué. Llegó el recreo, pude salir del instituto, devolver la llamada y, entonces, lo supe. La noticia me la dio la concejala de Educación de San Sebastián de los Reyes. Tuve, además, la oportunidad de hablar con el jurado, Juan Carlos Mestre, Ignacio Elguero, Luis Alberto de Cuenca… Fue muy bonito. Fue en febrero, el día que tanto nevó. Me caían los copos y tenía al teléfono a esos tres poetas.

¿Cuál es el proyecto siguiente?

El envés de la lluvia. Juan Pedro de Entrecíclopes está interesado en la obra. Quizás lo saquemos después del verano ya que ahora estamos disfrutando del premio con Carpintería de Armónicos.

 

Ruth Holgado

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