Ecuavóley, o cómo las raíces de Ecuador llegan a Getafe: “Lo llevamos en la sangre”

Viernes, 16h. Las estatuas de Don Quijote y Sancho Panza del parque de Castilla-La Mancha comienzan a verse rodeadas de cuerdas y redes. Cada vez aparecen más personas cargadas con neveras y balones. Ha llegado el momento del ecuavóley, un deporte convertido en todo un acto social con el que la comunidad ecuatoriana de Getafe estrecha lazos y recuerda la cultura de su país.

“Venimos viernes, sábado y domingo”, cuenta Luis Rodríguez, uno de los jugadores de ecuavóley en Getafe y, también, portavoz de la asociación de ecuatorianos Udicma. Esta tradición comenzó a forjarse en la ciudad en torno al año 2000, y se ha ido afianzando con el paso de los años, teniendo el parque mencionado como su principal lugar de encuentro. Actualmente acuden unas 40 personas a estos eventos, de marcado carácter familiar: “Cada vez ha ido viniendo más gente, nos hemos ido conociendo y se ha acabado armando todo esto. Es nuestra forma de pasar el fin de semana”.

Con permiso del fútbol, el ecuavóley es el deporte rey en Ecuador, de modo que sirve para estrechar lazos entre la inmigración residente en Getafe. Todos colaboran: tienen que colocar la red –muchas veces, elaborada por ellos mismos–, señalar la pista, organizar los partidos o arbitrar los encuentros, entre otros. “Lo hacemos amistosamente, no buscamos competir”, explica el portavoz de Udicma a Getafense.

A unos pocos kilómetros de este recinto, en el parque de La Alhóndiga-Sector III, otro grupo de ecuatorianos también reúne casi cada tarde de sábado para practicar ecuavóley. “Es un deporte que llevamos en la sangre”, cuenta Edgar, que llegó a Getafe hace casi una década y desde entonces acude a jugar a ecuavóley a esta pista, situada detrás del Hospital Universitario. Para ellos, comenta este jugador, “es la manera de evitar las penas que tenemos por estar lejos de los familiares, nos reunimos aquí y, de paso, hacemos deporte para quitarnos el estrés de toda la semana”.

“Para nosotros, esto es como en otros países puede ser el béisbol, no podemos vivir sin él”, explica este ecuatoriano a Getafense mientras toma un descanso de uno de los partidos: “Al final hacemos amistad. Nos hemos conocido a través del deporte y somos como una especie de familia, hasta hemos celebrado cumpleaños en las canchas”. “Es la misma tradición de Ecuador, allí jugamos muchísimo, pero como hemos venido para acá la hemos traído con nosotros”, le interpela Rubén, otro de sus compañeros que también acude cada fin de semana a prácticas ecuavóley.

Unas canchas dignas

Pese a tratarse de un fenómeno asentado en la ciudad de Getafe, se trata de actividades deportivas que se llevan a cabo en espacios no acondicionados para ello. Por ejemplo, no disponen de baños o aseos, ni tampoco de unas instalaciones para poder jugar con normalidad y sin peligro de lesiones.

En 2013, muchos de los asiduos al parque de Castilla-La Mancha decidieron constituir Udicma, una asociación para reivindicar un espacio reglado en el que jugar. “Cuando estaba el PP en la Alcaldía, el Ayuntamiento nos trataba muy mal, nos echaron de todos lados”, recuerda su portavoz, que lamenta que pese a “buscar nuevos sitios para poder seguir jugando, la policía nos seguía”.

Llegados a este punto, una persona de confianza les propuso asociarse “para tener respaldo” y, desde entonces, reconocen que “el trato ha cambiado”, también con el cambio de Gobierno municipal. Así, celebran que el Ayuntamiento les permitiera volver al parque de Las Margaritas, donde permanecen desde entonces. “Además, hicieron pistas de juegos para niños”, se alegra Rodríguez.

“Hemos tenido muchos contactos con la alcaldesa, que nos ofreció hacer unos campos deportivos”, explican en esta asociación, que recalcan que aún no han podido conseguir que el plan siga adelante, pese a que el Ayuntamiento se comprometió a entregar unas pistas deportivas acordes el año pasado: “Estamos en ello. En Getafe aún no hay canchas reglamentarias o, al menos, en las que tengamos permiso para jugar. Por el momento el Ayuntamiento nos deja aquí, pero estamos luchando a ver si lo conseguimos”. En cualquier caso, recalcan que no han querido “inquietar” con esta cuestión: “Lo hemos dejado a su voluntad, y no hemos vuelto a tener ninguna audiencia con la alcaldesa para ver qué ha pasado”. En cualquier caso, reconocen: “Somos conscientes de que esto no es un espacio para jugar a ecuavóley”.

¿En qué se diferencia del voleibol?

  • Se juega con un balón de fútbol
  • El número de jugadores se reduce a la mitad: tres por equipo, con una posición definida (defensor, colocador y delantero)
  • Los partidos se juegan a dos set, cada uno con 12 o 15 puntos, según decidan los equipos
  • La red es más alta: 2,75 metros, aunque a veces se eleva algo más, hasta casi llegar a los 3 metros
  • Nota para maquetador: incluir (en pequeño) con la caja 1 la fotografía titulada ‘cajadetexto’

En búsqueda del reconocimiento

La Asociación Ecuatoriana de Ecuavóley busca la promoción y el reconocimiento de este deporte por toda España, aunque sus principales focos de trabajo son Cataluña y la Comunidad de Madrid. “El ecuavóley no es un deporte reglado”, cuenta Gabriel Caizaguano, presidente de este colectivo, que explica que en muchos lugares “no es un deporte reconocido como tal, sino una actividad recreativa” y reivindica su “gran capacidad social”.

Así, buscan encontrar “unas normas básicas y reconocidas para que cualquier persona de cualquier país, dados unos reglamentos y disposiciones, pueda conocer y practicar este deporte”, que a nivel internacional es denominado Voley3.

El ecuavóley llegó a España de la mano de la comunidad ecuatoriana, una de las más numerosas desde su llegada a mediados de los años 90. “Tiene una gran repercusión porque no es solo un deporte, es un punto de encuentro de ecuatorianos”, comenta Caizaguano, subrayando que “es una forma de estar cerca de casa aunque estemos lejos”.

“No ha habido una preocupación por el ecuavóley: hace falta desarrollar proyectos e instalaciones”, responde el presidente del colectivo sobre la situación en la Comunidad de Madrid: “No es solo por el ecuatoriano, también quereos que la gente de otros países también se interese por este deporte”.

Aunque existen torneos y competiciones a nivel extraoficial, este colectivo trata de organizar eventos en los que se difundan unos parámetros deportivos para crear un estándar de la práctica del ecuavóley: “Si no existen figuras como monitores, no se pueden realizar competiciones, aunque se les llame así, porque es jugar entre amigos”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: