“La ciudadanía debería estar mucho más implicada en la construcción de la ciudad”

Doctor en Arquitectura, Licenciado en Derecho y Catedrático de Urbanismo de la Universidad Politécnica de Madrid, su currículum daría para varios párrafos. A punto de jubilarse, José Fariña aún sigue con ganas de seguir dedicándose a lo que más le apasiona en la vida: el urbanismo y la investigación. Vecino del Sector III, vino a vivir a Getafe por motivos familiares, ya que su padre fue secretario del Ayuntamiento durante varios años. Tras su vuelta de Barcelona, donde ha sido miembro de un tribunal de tesis doctoral, cede un rato a GETAFENSE para charlar sobre distintos asuntos. 

Eres sin duda una de las referencias actuales más importantes del urbanismo en España ¿Cuál ha sido tu trayectoria personal y profesional, y cómo llegaste a Getafe? 

Llevo más de 30 años dedicado a la enseñanza y el urbanismo. Al principio, mi relación con Getafe era familiar, porque mi padre fue secretario del Ayuntamiento durante años. Cuando acabé la carrera abrí un estudio en la calle Jardines, pero lo cerré al poco tiempo. Después empecé con el urbanismo y la investigación, que es lo que realmente me gusta. Durante estos años he dado clases de muy diverso tipo, he incluso he hecho trabajos de consultoría en la propia Escuela de Arquitectura. Me queda poco tiempo para jubilarme, supongo que me harán emérito y seguiré trabajando, aunque con menos intensidad. 

Aparte de en Arquitectura, te licenciaste en Derecho ¿Qué vínculos crees que hay entre estas disciplinas aparentemente tan dispares?  

A poco de terminar la carrera vi que lo que me interesaba no era la Arquitectura sino el Urbanismo. Tal y como está planteado, es necesario tener nociones de Derecho, por lo que decidí estudiarlo para tener una base urbanística más interesante. El Derecho y la Arquitectura no tienen nada que ver, es como si fueran dos cabezas distintas que tengo, una más intuitiva y otra más rigurosa. A veces me siento más jurista y a veces más arquitecto, y una parte de mí lucha contra la otra, y no sé muy bien cuál es la que al final acaba ganando. 

¿Cómo definirías el urbanismo y su papel en el desarrollo de las ciudades contemporáneas? 

La ciudad debe ser construida por los ciudadanos, con algunas ayudas técnicas. Desde finales del siglo XIX una parte muy importante de la construcción de la ciudad es técnica, por lo que al ciudadano hay que ayudarle para que tome decisiones. La ciudadanía debería estar mucho más implicada de lo que está actualmente en la construcción de la ciudad. El urbanismo no es más que construir ciudad, organizarla y regularla. 

¿De qué manera el planeamiento urbanístico puede adaptarse a las dinámicas aceleradas de las ciudades actuales? ¿qué papel crees que puede jugar? 

Un papel fundamental. No el planeamiento actual, que surge como respuesta a los problemas de insalubridad de las ciudades de la Revolución Industrial, y para eso sí sirvió. Pero a lo largo del tiempo, se ha venido utilizando para otras cosas, principalmente como el ‘seguro del inversor inmobiliario’. Parece que sólo sirve para que el que invierte en bienes inmuebles tenga un seguro de que no le va a pasar nada. Pero debería ser una herramienta para construir ciudades más interesantes. 

¿Crees que el planeamiento urbanístico puede servir para garantizar los derechos de los vecinos y no tanto para consolidar el valor de los bienes inmuebles o generar plusvalías con los desarrollos urbanísticos? 

Sí. Creo que es evidente, y si no lo creyera no me dedicaría a esto. El urbanismo y el planeamiento deberían servir para garantizar derechos y además favorecer una vida acorde con las expectativas de cada uno.  

Desde el enfoque más ecológico del urbanismo, eres experto en la relación de la ciudad con el medio natural ¿cómo crees que ha de ser la evolución de nuestras ciudades para hacer frente a los retos ecológicos? 

Ahora mismo es fundamental ir hacia una ciudad de cercanía. Ciudad de cercanía implica que tengas los equipamientos cerca, que tengas zonas verdes cerca, que tengas agricultura de proximidad. El Sector III de Getafe es privilegiado en cuanto a zonas verdes, tanto públicas como privadas. Eso suele implicar densidades de población bajas y una discontinuidad en densidad con respecto al casco histórico de la ciudad, y que tengas que desplazarte para casi todo. Pero el Sector III es privilegiado porque tiene de casi todo, y eso facilita que puedas ir andando a cualquier lado. Pero hay otros muchos barrios que no. Poder ir andando a los sitios supone que no consumes energía en los desplazamientos y además no necesitas grandes infraestructuras. Tenemos que tender a ciudades en las que puedas ir andando a todos los sitios. No en bicicleta, que no todo el mundo puede usarla, no en automóvil, tampoco en transporte colectivo, sino andando, que además es mucho más sano. 

¿Crees que ciudades como Getafe tienen posibilidades de futuro? ¿Es sostenible su modelo urbanístico? 

Sí, todas las ciudades tienen futuro. Es más, el futuro del planeta está en las ciudades. Lo que hay que conseguir son ciudades que sean más adecuadas a lo que los ciudadanos precisan. Hay que ir hacia ciudades más complejas, que tengan de todo. Ciudades más diversas en lo económico, en lo ambiental y en lo social. Que haya empleo de todos los sectores, vecinos de todas las edades y condiciones económicas…  Ciudades más ‘resilientes’, es decir, capaces de gestionar problemas que aparecen de repente. Claro que Getafe puede serlo, pero sólo si los getafenses quieren, y para eso hay que implicarse. 

Getafe es una ciudad que sufre altos niveles de contaminación del aire ¿Qué medidas crees que pueden tomarse para hacer frente a estas problemáticas? 

Lo primero implementar una red de vigilancia propia. Getafe no tiene una red de vigilancia de la contaminación, y lo primero es saber lo que pasa.  Pero no sólo hay contaminación en el aire. Hay contaminación acústica, contaminación visual, contaminación electromagnética… si por ejemplo vas a Getafe Norte, verás cables de alta tensión a 50 metros de algún colegio. Eso no puede ser. También hay contaminación en el suelo, por ejemplo deberíamos pensar qué hacemos en Kelvinator. Las aguas que salen de Getafe ¿saben los getafenses donde va y cómo se depura? ¿es adecuado el método de depuración? La gente tiene que preocuparse, si no se preocupa nadie se va a preocupar. 

¿Piensas que en Getafe y la Comunidad de Madrid se están desarrollando políticas adecuadas para hacer frente a los retos medioambientales del área metropolitana? 

Escasamente. Hace poco tuvimos una reunión en la Comunidad de Madrid para ver cómo se abordaba el tema del cambio climático, que no se está tomando en consideración. Deberíamos empezar a tomar medidas, porque vamos a tener problemas importantísimos.  

En las ciudades, un tanto por ciento muy elevado del suelo urbanizable está en terrenos inundables. Hay que implicar a la gente. Si no hay una conciencia social, los políticos no lo van a solucionar. Es complicado porque el asunto del urbanismo se ha ido enmarañando y no hay forma de comunicarle a la gente los problemas a los que se enfrenta. 

Getafe es un municipio con una gran extensión territorial ¿crees que puede tener un papel importante la agricultura de proximidad? 

Sí, claro. Es fundamental. Todas las ciudades tienen que empezar a consumir alimentos de producción cercana. El gran pecado de la civilización actual son los transportes horizontales, así que hay que evitarlos en la medida de lo posible, también en el tema de los alimentos. El problema es que es más barato cultivar unos espárragos en Perú y transportarlos 10.000 kilómetros hasta el Alcampo de Getafe, que producirlos aquí, porque allí los sueldos son misérrimos y el transporte está muy subvencionado. Pero si atendiéramos también a los costes ecológicos que eso supone, ya hablaríamos de otra cosa. Esto hay que cambiarlo y por eso hay que hablar de agricultura de proximidad. 

La sociedad actual se enfrenta a un envejecimiento paulatino. Te hemos escuchado referencias a lo que tú denominas como los “superviejos”. ¿Puedes explicarnos a qué te refieres con ello? 

Lo digo de forma gráfica y casi de broma. Antes una persona era mayor a partir de los 60 o 65, y ahora no lo es hasta los 80 u 85. Hay personas mayores y no mayores con movilidad reducida, no todas las personas pueden montar en bicicleta o al transporte colectivo, y las ciudades deberían estar pensadas para ellas. No puede haber ciudades con pendientes de un 8 o 10%, o con tantas escaleras. Tenemos en la Comunidad de Madrid y a nivel estatal leyes de accesibilidad que no se cumplen.  

Siempre digo medio en broma que las ciudades se construyen para varones caucásicos, de 30 años y de capacidad económica media o alta. En cuanto alguien es una mujer, una persona mayor, migrante, un niño… empieza a haber problemas. Por eso hay que empezar a pensar la ciudad de otra forma.  

¿Cómo piensas que se debería hacer partícipe a los vecinos en el urbanismo? 

La participación no funciona si no es estable. En primer lugar, los vecinos no participan porque no entienden. Si se presenta un plan de remodelación de una plaza, aunque sea en secciones, con sus planos y alzados, el ciudadano no entiende nada. En segundo lugar, la participación no puede ser anecdótica en un proyecto concreto, debe tener un lugar al que poder acudir, donde se le explique todo bien.  

Por ejemplo, ahora se han cambiado las farolas en el Sector III, desde mi punto de vista un error. En la segunda planta de las viviendas unifamiliares deslumbran cuando las ventanas están abiertas en las noches de verano. Las que había antes eran más bajitas y no daban ese problema. Si les hubieran preguntado a los vecinos, y hubieran hecho un render explicativo de lo que pasaba en una casa con la farola encendida, los vecinos hubieran dicho que no. 

¿Qué ideas o propuestas plantearías para lograr un Getafe mejor? 

Sería necesario una oficina de urbanismo encargada de escuchar las problemáticas de los vecinos y que les explicase a éstos cómo funciona la ciudad, que organizara charlas, con asuntos polémicos y de interés, para que la gente se forme y se informe. Si la gente no sabe de urbanismo, no puede participar. La participación empieza en la educación, no me refiero en la Universidad, sino a la educación cívica, que no existe. La gente no es tonta, si se lo explicas lo entiende, y pareciera que el urbanismo se ha ido complejizando para que la gente no lo entienda.  

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