¡Getafe, a la conquista de los cielos!

Sergio Cuartero, doctorando en Historia y Antropología en la UCM
La Biblioteca Nacional de España, organismo fundado en tiempos de Felipe V, es para muchos un lugar de estudio e investigación, así como para otros de custodia, catalogación y conservación. Entre el numeroso patrimonio bibliográfico y documental que recoge, podemos encontrar desde diarios quincenales y prensa hasta anuarios militares, pasando por almanaques y boletines de diversas asociaciones. Pese a la diversidad de opciones de consulta que dicho organismo nos ofrece, no obstante, merece la pena detenernos en una publicación en concreto, esta es, el Heraldo Deportivo. Una revista decenal fundada en junio de 1915 que, como su nombre indica, estaba especializada en deportes y, la cual, según señala la propia Biblioteca Nacional de España, era dirigida por un riguroso periodista deportivo de la época llamado Ricardo Ruiz Ferry.
En sus páginas se narraron todo tipo de importantes hechos deportivos acaecidos en Getafe, destacando mayoritariamente las crónicas ligadas a la aviación. Así, podemos encontrar noticias que abordaron desde accidentes laborales hasta espectáculos de vuelo. A tenor de esto último, cabe destacar que, pese a nuestra visión de la aviación como una actividad ligada al ámbito militar, durante el primer tercio del siglo XX, y especialmente en la década de 1910, era practicada como sinónimo de deporte u ocio, siendo habituales las exhibiciones aeronáuticas en la Dehesa de Santa Quiteria. Únicamente a comienzos de los años 20, como consecuencia de la implantación en nuestra localidad de la Escuela Militar de Aviación, la aeronáutica comenzó a ser un símbolo de defensa ante posibles injerencias externas, si bien siguió manteniendo durante aquellos años su componente lúdico.
Un hito de record 
El 5 de Abril de 1929, en una noticia titulada como “Sevilla-Bahía”, el Heraldo Deportivo narraba la hazaña realizada por dos pilotos españoles, Jiménez e Iglesias, quienes a bordo del aeroplano Jesús del Gran Poder (un modelo Breguet construido en
las instalaciones de Construcciones Aeronáuticas S.A.) recorrieron el trayecto que separa Sevilla de Bahía Blanca (Argentina). Éstos no habían conseguido batir el record en distancia recorrida, por aquel entonces en manos de dos pilotos italianos que habían viajado desde Italia hasta Brasil. Sin embargo, Ruiz Ferry (que fue quien redactó la noticia) se esmeró en puntualizar que mientras que los italianos viajaron en un aparato que “permitía a la tripulación todo género de comodidades a bordo, entre las que figuraba la de poder un piloto tenderse en su cabina a dormir”, los españoles lo hicieron en “un avión de armas, genuinamente militar, desprovisto de toda comodidad para sus tripulantes”. Este hecho suponía para el periodista un símbolo de orgullo patrio y de demostración de las capacidades de los pilotos y la aeronáutica española, la cual señaló que sería de “records” en el momento en que España pudiera dotarla de la conveniente
financiación.
Entre las fotografías que aportó Ruiz Ferry para ilustrar la noticia destaca la que mostramos en este número. Tomada por un fotógrafo llamado Portillo, en ella podemos observar a cinco hombres, dos con indumentaria militar y tres vestidos a la moda de la época, en una especie de patio interior de lo que suponemos era Construcciones Aeronáuticas S.A. (suponemos pero no podemos confirmar, ya que el Heraldo Deportivo no hace mención alguna a la ubicación de los personajes).
Fuente: Heraldo Deportivo , 5 de Abril de 1929, número 500, página 120.
De izquierda a derecha, nos encontramos con el ingeniero de Construcciones Aeronáuticas S.A., José Fernández Checa; el piloto Iglesias; el ingeniero y fundador de Construcciones Aeronáuticas S.A., José Ortiz-Echagüe; el piloto Jiménez; y el ingeniero jefe de Construcciones Aeronáuticas S.A., Luís Sousa. Cinco hombres que, a ojos de sus coetáneos, eran sinónimo de records. Records que tenían su epicentro en Getafe.
CASA, sinónimo de aviación y de Getafe
La historia reciente de Getafe no puede entenderse sin Construcciones Aeronáuticas S.A. (CASA), de la misma manera que no puede entenderse el hito de Jiménez e Iglesias sin la labor de los constructores del aeroplano. La implantación en Getafe del proyecto aeronáutico de José Ortiz-Echagüe en 1924 supuso para nuestro municipio una transformación tanto en términos demográficos como en términos laborales, sociales y culturales, ya que aumentó la población y fomentó la especialización laboral. No obstante, el verdadero responsable de la implantación de la aviación en nuestro municipio fue Alfredo Kindelán, director del Real Club Aéreo, quien en 1915 trajo a Getafe la Escuela Nacional de Aviación (ENA). Pero esa es otra historia…

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