El Getafe Club de Rugby, una agrupación con carácter e identidad propios

270 deportistas conforman esta escuela deportiva referente en la zona sur de Madrid

GETAFE/ 25 FEBRERO 2018/.Entrenan bajo los focos en un campo de hierba verde, camisetas de colores y sonrisas, pura energía concentrada en la rutina del entrenamiento: carrera, salto, bloqueo. Indiferentes al esfuerzo siguen, corrigen, ayudan al compañero, disfrutan y esa sensación se palpa. La escuela es el mejor emblema de un club.

El Getafe Club de Rugby es una Escuela de referencia para la zona sur de Madrid como señala Rafael González, su director Deportivo. Muchos vienen de muy lejos, Illescas, Ciempozuelos y gente de Madrid. Los que hacen más kilómetros son los que más ganas tienen. Un total de 270 alumnos repartidos en diferentes categorías, de ellos 160 chicos y chicas con edades comprendidas entre los 4 y los 18 años que integran los equipos de sub-18, sub-16, sub 14, e incluso sub-12. El resto lo completan los mayores de 18 años para los equipos de Femenino, Senior y Veteranos.

Datos relevantes que muestran el buen hacer de un club que por fin ha encontrado su espacio tras años de peregrinaje de polideportivo en polideportivo. Antes del 2000 estuvimos en San Isidro, después en Juan de la Cierva hasta el año 2012, que fue cuando nos habilitaron el campo de El Bercial. Estuvimos incluso en Yuncos, pasando por Alcorcón, recuerda Rafael González. Tres años han pasado desde que acabó el éxodo de este Club, tres años de idas y venidas donde lo más duro fue decir adiós a muchos alumnos que se marcharon o bien fueron fichados por otros equipos.

 

La cantera como pilar

Ahora cuentan con una buena instalación, un buen campo, estabilidad y recursos que poder ofrecer para conseguir el objetivo que tienen claro desde los orígenes cuando se llamaban Filosofía y Letras Club de Rugby, allá por los años 80. Ese objetivo es la cantera, sustentado por dos pilares, formación y valores.

Gracias a la estabilidad que disfrutan y el haberse convertido en Escuela Municipal, hace que puedan ofrecer continuidad, un horario fijo, una base sólida. Así lo comenta el director deportivo, “sabemos que el futuro pasa por la cantera. Tenemos claro que el niño mientras más tiempo juegue, mejor, porque disfruta, aprende, se imbuye de valores. Hasta los 12 años no compiten, van a un torneo cada mes en el que no prima el resultado. No nos basamos en ganar el partido por encima de todo, cuando son pequeños juegan, disfrutan sin presiones”.

A diferencia de otras disciplinas u otros deportes, esta escuela no inculca el ser independiente sino el espíritu de equipo, la pertenencia. La apuesta por la educación es una premisa clara para ellos en la que se incluye no solo a los alumnos, también a los entrenadores quienes tienen una vez al año un curso de la federación para que se sigan formando. Todo ello sufragado con las cuotas de cada jugador. “Creemos que la mejor formación es en los monitores porque son los primeros que tienen que enseñar y educara los chavales”.

“Se apuntan pocas niñas aunque el club cuente con una categoría femenina”
Imagen de un partido de rugby femenino

Alguien se acerca a nosotros, una de las pocas chicas del equipo. Hace un rodaje suave sobre el césped, su figura impone pese a tener apenas 14 años. “Es María, la ha llamado la Selección”, comenta Rafael González, el director Deportivo del Getafe Club de Rugby. “Se apuntan pocas niñas aunque el club cuente con una categoría femenina”.

Tópicos y prejuicios en una disciplina que se considera “de contacto”, nada más alejado de la realidad, a diferencia de otros deportes, por ejemplo, los jugadores tienen prohibido dirigirse al árbitro, si es así, se penaliza. Los padres son conscientes de ello, si sus hijos no pueden hablar, ellos tampoco lo hacen. Todo un ejemplo a seguir.

“Nos falta financiación”

Rafael se lamenta, tiene presente muchos proyectos que deben dejar aparcados por la falta de recursos como la promoción de este deporte en colegios e institutos. Deben ir despacio, no hay dinero, “nos falta financiación. No podemos competir con otros clubes porque no tenemos dinero, ahora mismo con tantos chavales tendremos problemas para conseguir monitores, necesitamos un vestuario también. Aquí en el sur es difícil conseguir patrocinadores”.

Este año por primera vez en muchos no hemos podido hacer una campaña de difusión, el Ayuntamiento se ha comprometido en buscar recursos para poder hacer una promoción escolar ya que sin esto los chavales no saben que existimos. Pese a ello, para nosotros es un éxito que hayamos conseguido que solo se pague en torno a 200-300 euros al año para que los niños puedan practicar deporte.

 

Maribel Marín

 

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