Jardines en Getafe, manifiestamente mejorables

Qué duda cabe que los jardines, y las plantas en general, son indispensables en  las ciudades. Son muchos sus beneficios: proporcionan oxígeno, absorben el CO2, atrapan partículas contaminantes, reducen la contaminación sonora, son refugio de la avifauna y muchas otras cosas más. En ciudades con gran volumen de tráfico, la necesidad de vegetación es aún mayor. La contaminación atmosférica incrementa el riesgo de enfermedades pulmonares, cardíacas y alérgicas o aumenta su gravedad. Getafe, como otras grandes ciudades del área metropolitana de Madrid, soporta el tráfico propio de una ciudad de más de 175.000 habitantes, al que se suma el de la autovía A-42, por la que circulan diariamente más de 100.000 vehículos, según cifras de la Dirección General de Tráfico.

Los problemas causados a la salud por la contaminación pueden ser reducidos en cierto modo por una adecuada vegetación. Sin embargo, en Getafe, los jardines y las zonas verdes en general, son manifiestamente mejorables. Para que la vegetación cumpla su papel ambiental en una ciudad debe gozar de buena salud y debe tener una estructura, composición y densidades adecuadas, cosa que no se da en Getafe, como creo que tienen bastante claro nuestros vecinos, que en numerosas ocasiones se han quejado de problemas como el secado de árboles, podas salvajes, falta de riego, presencia de árboles torcidos, falta de árboles en general y escasa vegetación en sus parques.

Todo esto se debe a la mala gestión del mantenimiento de las zonas verdes. Los jardines establecidos desde hace años deberían contar con árboles grandes, de copas amplias, para cumplir su función de dar sombra, y no ser sometidos constantemente a unas podas que reducen su tamaño y vuelven a las ramas inestables y con peligro de rotura. El arbolado viario de calles y avenidas debería tener un tamaño acorde al espacio de que disponen y no ser mutilado periódicamente por unas podas salvajes, reduciendo sus copas e impidiendo que den una sombra adecuada, que es para lo que fueron plantados.  Árboles de parques y de calles no tendrían que ser constantemente renovados por las pérdidas de numerosos pies debido a malas plantaciones o riegos deficientes. Es más, los árboles que se van perdiendo deberían ser renovados, cosa que no siempre se hace. No deberíamos ver como los jardines de los  nuevos barrios, como el cerro de Buenavista o los Molinos, pierden poco a poco sus plantas por problemas de mantenimiento.

En esta foto del barrio de Getafe Norte, los círculos nos marcan los alcorques donde estaban los arboles que se perdieron hace años y que no parece que vayan a ser repuestos.

Y es que el problema comienza desde el principio. Si la plantación del árbol no se hace bien, éste puede morir en pocos años o quedar muy debilitado, con lo que es más susceptible a plagas y enfermedades. Lo primero que hay que hacer es apelmazar bien el terreno junto al árbol, cosa que no siempre se hace, como se puede comprobar si uno se acerca a los árboles recién plantados. También es obligatorio poner un tutor que mantenga el árbol recto, hasta que desarrolle suficientes raíces para mantenerse por sí mismo. Esto casi nunca se cumple en Getafe. Si el terreno no se apelmaza bien y no se ponen tutores lo normal es que el árbol se tuerza. Invito a nuestros convecinos que observen los árboles que hay plantados en sus calles y les aseguro que verán muchos árboles torcidos. Pero lo que realmente mata a los árboles recién plantados es la falta de riego. Esto es algo que viene sucediendo desde hace años y de lo que nos hemos quejado repetidamente muchos vecinos.

En Getafe se somete a una poda salvaje incluso a los árboles de las plazas, que tienen espacio más que suficiente para desarrollar unas copas anchas propias de su porte natural.

Estos problemas también han afectado a nuestro parque más importante, el Parque de la Alhóndiga. Fuera de la zona central que rodea el lago, el estado del parque es lamentable. Incluso en esta zona hay una clara deficiencia de árboles, algo bastante general en todo el parque. En los últimos años se han hecho algunas plantaciones pero no se han regado suficientemente y muchos árboles se han secado. Otros están muy torcidos, por los problemas que comentábamos antes, como unos grandes pinos carrascos que pusieron hace un par de años en la pradera junto al lago. Pero lo más lamentable que le ha ocurrido a este parque en los últimos años quizás sea el gran fracaso de la plantación que se hizo en 2012 en una zona comprendida entre la Avenida 14 de abril y el límite este del parque. Esta zona de 24 hectáreas se iba a añadir a las 64 hectáreas del parque para aumentar su superficie, al tiempo que se estaba urbanizando el barrio nuevo del Cerro de Buenavista, en el año 2011. De los cientos de árboles que se plantaron prácticamente no quedó nada por falta de riego. Esta primavera, siete años después, se han empezado a poner árboles en esta zona. Otra vez más muchos se han secado.

Magnolio a punto de secarse por falta de riego en el Parque de la Alhóndiga.

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