“El sistema educativo madrileño necesita frenar la segregación económica de los niños”

Este mes hablamos con Jesús Rogero, vecino de Getafe y profesor de Sociología en la Universidad Autónoma de Madrid, donde recientemente fue nombrado Vicedecano de Calidad e Innovación.  Desde pequeño, ha mantenido una estrecha relación con el tejido social de la ciudad: de niño participó en el colectivo Orión, donde también fue monitor, y ha sido parte activa en la defensa de una Educación pública, de calidad y, también, inclusiva.

Eres uno de los integrantes del grupo promotor de la Iniciativa Legislativa de los Ayuntamientos por una educación inclusiva en la Comunidad de Madrid. ¿Por qué decidió sumarse a este proyecto?

Antes de diseñar esta iniciativa, hicimos un diagnóstico de la situación de la educación en toda la región, y vimos graves carencias en recursos básicos. Hay unas ratios desbocadas, falta de especialistas de apoyo a la inclusión y, además, tenemos uno de los niveles de segregación socioeconómica más altos de toda España e, incluso, de la OCDE. Esto último significa en la práctica que el sistema educativo madrileño separa a los niños y niñas en función de sus recursos económicos y los lleva a centros diferentes. Esto genera desestructuración social y problemas de convivencia, tanto en el presente como en el futuro.

Eso también ocurre con los alumnos con discapacidad, que en una excesiva proporción son segregados en centros de Educación Especial. El sistema educativo tendría que ofrecer los recursos adecuados a los centros ordinarios para atender con garantías a la máxima diversidad del alumnado. Tras hacer este análisis, vimos que el sistema educativo madrileño necesitaba urgentemente políticas para frenar la segregación y dar más recursos educativos a los niños que más lo necesitan.

¿Cuáles son los puntos centrales de esta ley?

Son tres: equidad en la asignación de recursos, en la escolarización y la generación de una cultura inclusiva en los centros. La idea es dotar de más recursos a los centros y aulas que más los necesitan, no solo por diversidad funcional, sino también por carencias económicas o de otro tipo. Hay que reforzar educativamente a quienes están en una situación más vulnerable y lograr contextos escolares adecuados, combatiendo la concentración excesiva de alumnado con necesidades de apoyo.

 “Tenemos que reforzar educativamente a quienes están en una situación más vulnerable y lograr contextos escolares adecuados”

Por otro lado, también hay que planificar la escolarización con criterios inclusivos. Esto quiere decir que, en lugar de penalizar a los centros que hacen un gran esfuerzo por atender a la diversidad del alumnado, tenemos que protegerlos. Algo que conlleva que se priorice la apertura de aulas en los centros más inclusivos y el cierre en aquellos en los que hay menos inclusión y donde se produce una mayor segregación.

Pero, además de todo eso, también tenemos que generar una cultura inclusiva dentro de los centros, formando a los docentes desde un punto de vista pedagógico, para poder ir más allá de la mera asignación de recursos. Hay que cambiar la mirada: debemos orientar el sistema educativo hacia que los recursos vayan donde están los niños y niñas, y no a la inversa. Detrás de este planteamiento está entender que el derecho a la educación implica la presencia de los niños y niñas en la escuela ordinaria con los recursos adecuados para desarrollarse al máximo.

Las últimas novedades en la tramitación de la ILA por una educación inclusiva reflejan una situación de bloqueo. ¿Qué ha ocurrido?

PSOE, Podemos y Ciudadanos votaron a favor de esta ley en la Asamblea de Madrid, a principios de año. Solo el PP se abstuvo. Es decir, ya en un primer momento tuvo un amplio apoyo de la cámara de representación de los madrileños, pero ahora el proceso de tramitación exige que las enmiendas de los diferentes partidos se debatan y se voten en la Comisión de Educación e Investigación.

Aquí es donde el PP y Ciudadanos han frenado el debate de esta ley, prefiriendo bloquear la tramitación hasta que acabe la legislatura en unos meses. Ellos no lo van a reconocer, pero todo apunta a que es así: buscan que se agote el tiempo del actual Gobierno sin que se discuta y se implanten estas medidas. Que la Asamblea de Madrid apruebe una ley y en esta comisión se bloquee porque PP y Ciudadanos decidan ahora que no les interesa es algo dramático, pero también tiene un fuerte cariz antidemocrático.

¿Cómo fue la recepción de la ILA en el Ayuntamiento de Getafe?

Esta iniciativa fue aprobada en 43 municipios de la región, que representan a 5,5 millones de personas, incluyendo la capital. Entre todas estas localidades, había Gobiernos municipales comandados por partidos políticos de todo signo, también de PP y Ciudadanos. Dicho de otro modo, la ILA goza de un amplio respaldo y consenso.

El Ayuntamiento de Getafe fue el primero que apoyó esta iniciativa cuando todavía estaba en ciernes. Podían haberse apartado en un primer momento, pero el anterior concejal de Educación, Álvaro Gómez, decidió apostar con fuerza y tuvo un compromiso muy intenso con esta propuesta. Pero no fue el único: tanto él, en representación del Ayuntamiento, como el grupo Ahora Getafe lo apoyaron desde el principio. Con Ciudadanos también nos pudimos reunir y sus concejales también votaron a favor.

Muchos ciudadanos ven la Sociología como una disciplina académica demasiado teórica. En su caso, tal y como refleja la trayectoria académica, la sensación es la contraria: trata de que sus estudios sean lo más cercanos a la vida cotidiana. ¿Por qué eligió una perspectiva tan práctica?

Tengo esa obsesión. Siempre he pensado que hay que equilibrar la teoría con los datos. Igual que sirve de poco tener muchos datos si no haces una reflexión, creo que tampoco son útiles las reflexiones que no acuden a la realidad para contrastar lo que sostienen. En mi caso, siempre que hago una afirmación, trato de fundamentarlo con datos empíricos.

Justamente, en el grupo promotor de la ILA hemos tenido mucho cuidado con esta cuestión. Hacemos propuestas de medidas educativas después de hacer un diagnóstico y analizar un problema de la forma más sólida que nos sea posible.

En su trayectoria como investigador universitario, hay una perspectiva que tiene un papel central: los usos del tiempo. Es algo crucial en el día a día, pero sobre lo que no parece se reflexione sobre ello. ¿Cómo llegó a interesarse por este tema?

Cuando estudiaba el doctorado hice un curso muy teórico sobre sociología del tiempo. Ahí me di cuenta de que los usos del tiempo sirven para estudiar casi cualquier fenómeno social. Un ejemplo es el estudio de la educación en la familia. Ahí podemos ver cómo utilizan el tiempo los distintos miembros: la madre, el padre, los hijos… Y a raíz de eso podemos analizar cómo esto influye en el desarrollo educativo de los hijos.

Otro ejemplo de esto es cómo usan el tiempo las diferentes clases sociales. En este caso vemos cómo la utilización de estos tiempos de ocio se revierte luego en capital cultural hacia los hijos. Al final, estamos hechos de tiempo, de lo que hacemos, por lo que me pareció que era una buena herramienta para analizar distintos fenómenos sociales.

“Lo que ha ocurrido desde la aprobación de la Ley de Dependencia es una absoluta decepción”

Ya en mi tesis doctoral usé esta perspectiva para analizar los cuidados en el entorno familiar: ¿Qué pasa en la familia en términos de uso del tiempo cuando una persona se convierte en dependiente? ¿Quién es el que empieza a dedicar tiempo a cuidarle? ¿Quién no? ¿Por qué? ¿En qué tipo de familias ocurren unas cosas u otras? Es una cuestión clave.

Publicó aquella tesis doctoral en 2009, bajo el título Los tiempos del cuidado. El impacto de la dependencia de los mayores en la vida cotidiana de sus cuidadores. Tuvo un impacto muy positivo en aquel momento, pero casi una década después, ¿cómo ves la situación de las políticas sobre dependencia en España?

Empecé a elaborar mi tesis en lo que fue un momento de esperanza: en 2006 se había aprobado la Ley de Dependencia y parecía que se iba a generar un nuevo derecho, el de ser atendido en caso de dependencia. Además, parecía haber intención política de poner recursos para que se desarrollara esta legislación.

Después de 10 años, es una absoluta decepción lo que ha ocurrido con la atención a la dependencia. Es verdad que la crisis económica impuso restricciones, pero también ha habido un abandono en la apuesta política del PP desde su llegada al Gobierno en 2011. En Madrid también ha gobernado el PP y la apuesta también ha sido muy insuficiente.

“Hay situaciones dramáticas en las familias más vulnerables, y afectan a la economía pero también a la salud y el bienestar de los cuidadores y, sobre todo, de las cuidadoras”

Hay miles de personas en lista de espera con el grado de dependencia reconocido que no están recibiendo ninguna atención. En términos de políticas públicas, se ha avanzado muy poco: siguen siendo las familias las que se encargan de estas tareas. Esto ocurre cuando tienen recursos económicos, pero hay situaciones dramáticas en las familias más vulnerables, que afectan a la economía familiar pero también a la salud y el bienestar de los cuidadores y, sobre todo, de las cuidadoras. Y, por supuesto, lo más importante: a la autonomía  y aspiraciones vitales de las propias personas dependientes.

Tal y como sostiene, la dependencia y los cuidados son cuestiones que afectan a toda la población, de forma casi permanente. Al mismo tiempo, es un tema que suele quedar fuera del debate público y la actualidad política. ¿A qué se debe?

Hay otros asuntos que ocupan la actualidad política de forma interesada, y muchas veces no atendemos a lo importante, sino a cuestiones urgentes. Además, el colectivo de personas dependientes es un colectivo frágil, que tiene una capacidad de movilización limitada. Esa fragilidad hace que sea más difícil reclamar sus propios derechos, que también son los derechos de todos, porque todos en última estancia podemos caer en dependencia en cualquier momento de nuestra vida y, muy probablemente, lo seremos cuando seamos mayores.

¿Por qué decidió centrar sus investigaciones en este tema?

Al principio fue por la actividad mi directora de tesis, María Ángeles Durán, que es muy reconocida en el análisis del trabajo no remunerado, como el que se da en los hogares. Me pareció que en aquel momento había un aspecto poco explorado, que era el trabajo de cuidado a las personas dependientes. Poco tiempo después se produjo un gran crecimiento de estudios, con lo que, en buena medida, se ha cubierto esa parte de la investigación.

Además, siempre tengo una inquietud personal que me lleva a investigar los temas. En mi caso, en aquella época tenía o había tenido abuelos que estaban en situación de dependencia. Son circunstancias cotidianas que te mueven, pero también te conmueven y, en última instancia, te llevan a cuestionar la realidad.

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