La Rubia, La Morena y La Pelirroja: así es la cerveza que recoge la esencia de Getafe

Getafe tiene su propia cerveza, y ya va a por su tercer año de vida. Se trata de La Rubia de Getafe, una creación de la empresa local The One Beer, que en enero de 2016 comenzó a comercializar esta modalidad, después de un año de quebraderos de cabeza para dar con el sabor adecuado para los getafenses. Ha tenido tan buena acogida en la ciudad que ya le han salido dos hermanas: La Morena y La Pelirroja.

“Una cerveza de verdad”. Así la define Arturo Rodríguez, uno de los tres socios de esta empresa. “Es fácil de beber, igual que una industrial, porque otras artesanales son más difíciles en un primer contacto”, explica a Getafense mientras abre las puertas de la fábrica, situada en el polígono Los Olivos. “Aunque aprecies diferencias –y te pueda gustar o no-, entiendes que es algo a lo que estás acostumbrado, que es lo industrial, por lo que está teniendo bastante recorrido y funcionando con la gente de Getafe”, subraya.

La Rubia, La Morena y La Pelirroja ya se pueden adquirir en una cuarentena de locales de la ciudad, además de en una docena de tiendas e, incluso, está llegando a grandes superficies. “Ha sido un proceso lento. No queríamos salir con un producto de primeras y pensar que era la cerveza de mi vida”, cuenta sobre la expansión de esta bebida: “Esto es una cosa de largo recorrido, no se trataba de vender a 40 bares a la primera y dejarlo ahí, sino de ver qué pensaban tanto ellos como los clientes, y ahora vamos a seguir aumentando”.

No obstante, no ha sido un proceso de coser y cantar. Arturo reconoce que “al principio costó” y la cerveza ha ido sufriendo bastantes variaciones. “Hemos ido viendo los paladares de los getafenses, y nuestra cerveza se ha ido adaptando, por eso han salido La Morena con cierto éxito, pero La Pelirroja con éxito brutal”, celebra el socio de The One Beer mientras enseña algunas cajas cargadas de la cerveza de Getafe. Por ejemplo, La Morena (cerveza negra) es mucho más líquida que las modalidades más puras, caracterizadas por su espesor, algo poco habitual en el consumidor medio en España. En cualquier caso, recalca, “la receta mágica nunca la tienes”.

“Getafe nos acogió muy bien como empresa y con iniciativas”, agradece Arturo, originario de Galicia, que establece un precio reducido para comercios locales, buscando que no supere los 3 euros: “Si te vas a tomar una industrial y vale 2,5 y una artesana por 2,7, la decisión es si te gusta o no, no si te lo puedes permitir. La idea nació con el objetivo hacer una cerveza de calidad a precio popular para nuestro público de cercanía”.

Para poder permitirse esta reducción del precio, también tuvieron que buscar la forma de bajar los costes para la distribución. Así, decidieron convertirse también en repartidores para el comercio de la ciudad: “También nos parece lógico que haya precios reducidos donde se fabrique. Es un comercio de cercanía, hablamos con los dueños de los bares, que nos dicen qué le gusta a la gente. No solo ellos se benefician de tomar cerveza de calidad a buen precio, nosotros también”. “Dentro de que sea una empresa con ánimo de lucro, entendemos que nuestra responsabilidad también es favorecer un entramado de convivencia con la zona”, comenta Arturo, que zanja: “Al final, es hacer un poco de patria chica”.

Pero, ¿cómo se hace la cerveza de Getafe?

Las instalaciones de The One Beer hacen que esta planta esté entre las veinte primeras fábricas de cerveza artesana con mayor capacidad de producción en España, asegura Arturo, aunque por ahora no está a pleno rendimiento. Los socios, que también son trabajadores, explican que una jornada de producción cervecera comienza a las 10 de la mañana, momento a partir del cual tienen que seleccionar maltas, molerlas, partir semillas, cocer, aportar el lúpulo (conservante), filtrar, obtener el mosto, mezclarlo con levadura… Una cantidad de pasos a seguir que hace que la jornada acabe a medianoche.

La cerveza pasa por una fermentación de entre 8 y 14 días -La Rubia, concretamente, está entre 9 y 10-, después se decanta en frío, a 0 grados, para eliminar grumos. Después se embotella –hasta no hace mucho lo hacían a mano, sin máquinas- o embarrila. Y después pasa por su segunda fermentación, ya en botella, en una cámara a 25 grados, donde está entre una semana y diez días. Es decir, un proceso que alcanza aproximadamente el mes y medio desde que se seleccionan las maltas hasta que la cerveza llega a los bares de Getafe.

Apuesta por la economía local y el medio ambiente

En la medida de lo posible, estas cervezas se fabrican con productos getafenseses o, al menos, de la Comunidad de Madrid. “Pienso que todos los negocios deberían favorecer el entorno local, nosotros trabajamos siempre con productos de cercanía”, explica Arturo mientras enseña la cámara en la que las cervezas getafenses experimentan su segunda fermentación, aunque añade que “hay productos que no se pueden encontrar ni siquiera en España, por lo que muchas veces importamos de otros países como Bélgica, Alemania o Estados Unidos”.

Esta idea también está relacionada con el impacto ecológico y la responsabilidad medioambiental. “Mira, estos cartones se hacen en Getafe”, dice Arturo mientras coge un paquete de cervezas: “Si este señor se va a tomar unas cervezas mías, lo bueno será darle el dinero para que las pueda comprar y que yo lo empaquete con sus cajas. ¿Para qué voy a pagar un camión y fastidiar el medioambiente? Es lógico o, al menos, debería serlo”.

Además, The One Beer hace una apuesta por la energía eléctrica, verde, “por filosofía de la empresa”, y sus restos de bagazo son recogidos y reutilizados por una empresa de I+D+i. “Más que ecologistas o no, me parece que si podemos reciclar algo, no tirarlo y no fastidiar el medioambiente, es una cuestión ética”, comenta el socio de la empresa.

Aunque, además de las cervezas getafenses, la marca The One Beer saca su propia línea, con hasta nueve estilos distintos de cerveza (trigo, belga, alemana, negra, ahumada…), también hacen cervezas personalizadas para todo tipo de encargos, como bares, restaurantes o empresas. “En todos los sitios se va extendiendo la cerveza artesanal”, celebra Arturo, que admite que “es muy difícil sacar a la gente de la cerveza industrial por muchas razones”, aunque puntualiza: “Nosotros tampoco queremos quitar a nadie, solo queremos hacernos nuestro pequeño hueco”.

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