Los vecinos de Getafe cuestionan los presupuestos participativos: “Elaborar un proyecto trabajado es perder el tiempo”

Aunque los presupuestos participativos se presentaron como una de las propuestas más novedosas del Gobierno de Sara Hernández, algunos vecinos critican la rigidez del consistorio a la hora de llevar a cabo estas iniciativas ciudadanas. “Hacen lo que les da la gana”, lamentan desde estas asociaciones, que denuncian la falta de diálogo y transparencia del Ayuntamiento. 

 En los últimos años las demandas de una democracia más participativa han sido una tendencia constante en la ciudadanía, que busca un papel más activo en la toma de decisiones que afectan al conjunto de la sociedad. Una de las fórmulas más ensayadas ha sido la elaboración de presupuestos participativos, que se ha multiplicado en los municipios españoles. Entre ellos la ciudad de Getafe, que adoptó esta herramienta de participación ciudadana tras el cambio de Gobierno municipal en 2015, con la llegada de la socialista Sara Hernández a la Alcaldía. 

El mecanismo es sencillo. Primero, se destina una partida presupuestaria para estos proyectos y se distribuye de forma equitativa entre los once barrios que forman el municipio: hasta ahora, la cantidad de dinero establecida ha rondado los 3,5 millones de euros por año. Cada zona tiene un máximo de 300.000 euros para las llamadas propuestas de “inversión” (obra nueva, mejora de infraestructura) y 12.000 euros para “programas”; es decir, proyectos sociales o culturales.  

Una vez abierto el plazo los vecinos pueden presentar proyectos que se ajusten al presupuesto dado para su zona y cuya realización sea factible. En cada convocatoria se han presentado cerca de 400 propuestas ciudadanas que, no obstante, tienen que pasar por una fase de aprobación en el Ayuntamiento, de modo que se asegure la viabilidad económica, jurídica y técnica de la iniciativa.   

Tras esta serie de trámites se lleva a cabo una votación para elegir los proyectos entre los vecinos que quieran participar en esta toma de decisiones. La propuesta que más apoyo reciba en cada categoría, se ejecuta. Al menos este es el planteamiento que el Ayuntamiento hace sobre el papel, ya que algunos vecinos han denunciado en numerosas ocasiones las carencias de los presupuestos participativos a la hora de ponerse en práctica.  

Es el caso del colectivo Los Molinos Existe, que agrupa vecinos del barrio del mismo nombre. En 2016 presentaron un proyecto en la primera convocatoria de los presupuestos participativos. Roberto, miembro de esta asociación, cuenta que fueron “a infinidad de reuniones con varios asesores de participación” para estudiar la propuesta en detalle, que consistía en la construcción de una plaza, ya que “había poco presupuesto por barrio y consideramos que era lo más conveniente para los vecinos”. 

Abandono de la comisión tras el descontento 

 “En principio, les pareció fenomenal y viable”, cuenta este vecino de Los Molinos, que explica que la propuesta quedó en segundo lugar, siendo la más votada una ampliación del polideportivo del barrio. “A día de hoy aún no han comenzado las obras de esa propuesta, que se votó en 2016”, lamenta.  

Sergio, miembro de este mismo colectivo, explica que se acordó un diseño participativo de la propuesta ganadora pero “el proyecto no fue participado: el Ayuntamiento presentó el plan porque decían que no daba tiempo por ser el mismo año, y aún no ha empezado”.   

De hecho, recalca que con esta herramienta “aún no se ha ejecutado nada en Los Molinos”. “El diseño participativo lo transformaron en la elección de una parcela para un segundo colegio, que no tiene nada que ver con la propuesta y no depende del Ayuntamiento que se construya”, critica el vecino de Los Molinos, que apostilla: “Si no se ha hecho lo primero, imagina lo segundo”. 

“Desde el Ayuntamiento no dicen nada, hacen lo que les da la gana. Si te parece bien, bien y si no nada. Lo dicen a las claras”, lamenta Sergio al hablar de la relación de su colectivo con la Alcaldía de Getafe. Este ciudadano recuerda que el Ayuntamiento “prometió” que el superávit del cobro del IBI se destinaría a inversiones de infraestructuras en Los Molinos y Buenavista, que serían fruto de un proceso también participado: “Al principio dijeron que se destinarían 2 millones para los dos barrios, pero luego fueron 400.000 euros y ellos decidieron en qué gastaban”. 

 Esta sucesión de desencuentros llevó a que Los Molinos Existe abandonara en 2016 la comisión de presupuestos participativos, cuando el Ayuntamiento “decide que la propuesta de diseño participativo no se iba a ejecutar ese mismo año”. “Para que haya propuestas que no les gusten, que las hagan ellos directamente. Eso tiene que ser una herramienta de transformación y se queda en propuestas de mantenimiento”, critica Sergio, que zanja: “Te das cuenta de que elaborar un proyecto trabajado es perder el tiempo”.   

El caso de El Bercial, a pleno 

Uno de los casos más polémicos ha estado protagonizado por los vecinos de El Bercial, que demandaban la construcción de espacios socioculturales en su barrio, que ha triplicado su población en la última década. “Las instalaciones socioculturales siguen siendo la mismas que en 2006, salvo las que ya estaban proyectadas”, lamenta Juan Vicente, uno de los vecinos más activos en las negociaciones. 

En la convocatoria de 2017 presentaron un proyecto para la pavimentación de un futuro parque ferial que pudiera ser utilizado como “espacio sociocultural y deportivo intergeneracional, dotado de las infraestructuras necesarias para dar cobertura a iniciativas culturales y deportivas de la juventud, mayores y familias del barrio” y que se situaría en la parcela que actualmente alberga el denominado Parque del Cruce de Caminos.  

“El barrio está separado de Getafe y estamos faltos de espacios para actividades socioculturales”, explica Mar, también vecina de El Bercial, que subraya que la finalidad última de este proyecto es “hacer barrio, que la gente no se tenga que ir fuera” a usar instalaciones de este tipo: “Hay otras necesidades y esta es una más”. Además, subraya que este terreno es utilizado solo una vez el año, en ferias, y que de este modo podría tener una funcionalidad permanente.  

Esta propuesta fue la que más votos recibió en la pasada convocatoria de presupuestos participativos, pero el Ayuntamiento presentó un proyecto que solo abordaba la mitad del terreno que establecía el plan de los vecinos, al suponer una cuantía mucho mayor al máximo fijado. Los vecinos estudiaron distintas alternativas para ejecutar la obra tal y como proponían, pero no llegaron a ningún acuerdo. 

Finalmente, el consistorio presentó el siguiente trato a los vecinos: si en 2018 volvían a ser la opción mayoritaria, se haría un proyecto conjunto con los dos presupuestos para pavimentar todo el recinto. La sorpresa tuvo lugar cuando volvieron a presentar el plan: el Ayuntamiento respondió que la parcela no estaba disponible y que, por lo tanto, el proyecto no pasaría a la fase de votaciones. 

“Queríamos alguna explicación porque llevábamos un año trabajando mucho para sacar adelante el proyecto, pero no hubo respuesta”, critica Mar, recordando que en una reunión a mediados de mayo oyeron, por primera vez de forma oficial, que existía una cesión del suelo en el que se pretendía colocar el parque ferial. Este terreno fue cedido en 2011 por el entonces alcalde Pedro Castro para la construcción de la Casa de Polonia, una obra que ni siquiera ha comenzado siete años después y sobre la que apenas hay datos. 

“Queremos saber más sobre esta cesión, porque la información que hemos recibido ha sido nula”, explica esta vecina de El Bercial para puntualizar: “Lo que más nos ha cabreado es la forma de tratarnos”. Tras varios desencuentros entre los vecinos y los responsables municipales, este colectivo presentó una propuesta en el pleno del pasado 6 de junio a través de los concejales de Ahora Getafe.  

La iniciativa, que tuvo el apoyo de todos los grupos y la abstención de PSOE y PP, consistía en la apertura de una investigación para estudiar la posibilidad de revocación de la cesión, así como obtener más detalles sobre las condiciones del contrato. Aunque consiguieron que fuera aprobada, se muestran escépticos de cara al futuro: “A veces se aprueban iniciativas en pleno que luego se quedan en el olvido, así que seguiremos luchando”.  

Por su parte, José Vicente prefirió echarse a un lado tras el pleno: “Para no poder hacer nada, me he retirado de la comisión de los presupuestos participativos”, lamenta este vecino, que seguirá movilizado: “No tomaré la iniciativa, porque he visto que cuanto más te expones, más problemas te genera y no te dejan hacer nada”. 

 La (no) reducción del Área Canina de Las Moreras 

 El Colectivo de Usuarios del Área Canina de Las Moreras tampoco tuvo dificultad alguna para presentar sus propuestas. “El problema lo tuvimos cuando el Ayuntamiento retiró una de las propuestas que más apoyo tenía, porque aseguraron que ese plan ya existía y que estaba previsto ejecutarse”, cuenta Alberto, miembro de esta agrupación. 

El Ayuntamiento argumentó que si en presupuestos participativos se proponía reformar una determinada calle, y la reforma de esa misma calle ya estaba prevista, no tenía sentido que la operación se llevara a cabo a través de esta herramienta. “Si el Ayuntamiento tiene un plan de reforma integral de una calle y los vecinos quieren participar, ¿no cuenta su opinión para nada?”, preguntó Alberto a la Alcaldía: “La respuesta fue que era un maleducado, pero si quieren fomentar la participación, lo suyo es que hablen con los vecinos”.  

“Los presupuestos participativos de Getafe son el hazmerreír”, critica este vecino, que recalca los cambios en los argumentos del equipo municipal: “Al principio, dijeron que ya tenían el plan de reforma. Cuando preguntamos cómo hacíamos llegar nuestras propuestas, explicaron que estaban haciendo el plan y que tendrían que terminarlo antes de votar. Y luego que ya se haría”.  

Este colectivo comenzó a movilizarse en diciembre del pasado año, y denuncia que aún no ha podido tener acceso al plan de reforma integral del parque de Las Margaritas: “Han dicho que nos harían partícipes del plan, pero aún no nos han llamado. Hemos recogido 1200 firmas apoyando nuestra propuesta y siguen sin tenernos en cuenta para nada”.  

El conflicto entre la reforma propuesta por el Ayuntamiento y la opción defendida por estos vecinos tiene su origen en el futuro del área canina de Las Moreras, que el consistorio pretende reducir: “Quieren quitar el área que hay al lado de la gasolinera. A ver cuánto tiempo tardan en recalificar ese terreno”, apuntan.  

Esta disputa se recrudeció cuando el asunto llegó a pleno, donde los vecinos consiguieron que la no reducción del parque recibiera apoyo mayoritario: “Nos dijeron que lo aprobado en pleno, aunque sea por mayoría, no es vinculante, ¿entonces para qué se hacen?”.   

“La única discrepancia es la no reducción, y ellos quieren reducirlo por encima de todo”, explica Alberto, que cuenta que la contaminación acústica era uno de los principales argumentos del Ayuntamiento, por lo que incluyeron una barrera acústica de material vegetal en la propuesta: “Dijeron que no se podía hacer por problemas de seguridad, luego cambiamos el material a metacrilato y argumentaron lo mismo”.  

En este colectivo denuncia que “hay intereses económicos que no quieren decir”, ya que “si no tienes nada que esconder, no tendrías que tener problema en decir lo que vas a hacer y hacer propuestas”. “Vamos a seguir hasta que consigamos ver el proyecto y mantener el parque, que es muy necesario”, zanja.  

Este periódico se ha puesto en contacto con el Ayuntamiento de Getafe para consultar su opinión sobre estos conflictos, pero al cierre de esta edición no ha obtenido respuesta. 

 

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