“Nos condenaron a la exclusión social arrebatándonos el único elemento de valor de los obreros: el trabajo”

Un año después de la controvertida decisión del Gobierno local de despedir a los 25 de Lyma, los afectados rompen su silencio

GETAFE/ 21 MARZO 2018/. Problemas económicos, depresiones, lucha… Paqui, Patricia, Juan, Miguel y Jesús levantan sus voces para denunciar su situación un año después de haber sido despedidos de Lyma. “Nos condenaron a la exclusión social arrebatándonos el único elemento de valor de los obreros: el trabajo”. Convencidos de que las cosas no se hicieron bien y de que existen alternativas, hoy siguen peleando y pidiendo su readmisión.  Así lo aprobó el Pleno el pasado mes de septiembre. 6 meses después la alcaldesa, Sara Hernández no ha cumplido ese acuerdo.

Ha pasado algo más de un año desde que se produjeron los 25 despidos de Lyma. 14 meses de lágrimas y lucha y entre medias, un acuerdo plenario alcanzado el 13 de septiembre de 2017 en el que la oposición al completo aprobó la readmisión de estos 25 trabajadores. “Ha sido el peor año de mi vida”, confiesa Paqui Márquez, una de las despedidas. En su hoja de servicio ni una mancha o sanción y a sus espaldas 19 años como conductora dentro de la empresa municipal de limpieza. Todavía se emociona cuando recuerda como tras encadenar dos años de contratos de fines de semana y fiestas la hicieron indefinida. “Rompí a llorar delante de mi hijo de 4 años. Sentía como si me hubiera tocado la lotería…, me esforcé tanto para conseguir ese contrato”.

El 13 de enero de 2017 quedará grabado a fuego en la memoria de los 25 despedidos de Lyma. “Estábamos nerviosos”. Se les habían informado de que la empresa había abierto una investigación por una presunta trama de presentación de facturas falsas para cobrar la ayuda social a la que tienen derecho los trabajadores municipales: 600 euros al año. “La información llegaba a cuenta gotas, pero yo ese día me levanté con una mal presentimiento. Con decirte que a las 5:15 horas de la mañana, cuando termina mi turno, me despedí de mis compañeros, pero también de mi furgoneta. La besé. Y pensé: “Paqui, es la última vez que te vas a poner este uniforme”.

La habían llamado previamente desde la central. A ella y sus 24 compañeros. “Cuando llegué y vi allí a la Policía y a mis compañeros se me calló el alma a los pies. La escena no se borra de mi cabeza. No nos dejaban si entrar al baño. Indignante, inhumano”. Y empezó su calvario. “Se lo oculté a mi familia durante un mes y medio. En ese momento 7 personas dependían de mi salario en mi casa. Nos condenaron a la exclusión social arrebatándonos el único elemento de valor de los obreros: el trabajo”.

Seguir luchando
Muchas veces me despierto y creo que estoy soñando”, confiesa Paqui. “Mira que he superado situaciones difíciles en mi vida, incluso el suicidio de un hermano, pero como esto nada”. Con su vivienda a punto de ser embargado Paqui saca fuerzas de flaqueza para llevar su historia y la de sus 24 compañeros por toda la Comunidad de Madrid. “Cuando se comete una injusticia como la que se ha cometido con nosotros la gente lo tiene que saber”.

Con el apoyo del sindicato CGT, “son ellos los que han llevado mi juicio del que aún no hay sentencia”, no ha habido a lo largo de este año en los que no haya estado Paqui tras la pancarta que pide la readmisión de los despedidos. “Me han destrozado mis sueños y el futuro de mi hijo. Él me decía al principio, mamá eres una mujer fuerte, no pares de luchar”.

Por mis compañeros desahuciados, por los que duermen en un coche, por aquellos a los que esta situación les ha provocado problemas de salud, por los que hemos tenido que alumbrarnos durante 3 días con velas…., porque no es justo que se nos haya condenado a la exclusión social… Por ellos y por mi hijo seguiré peleando. Sara cumple el acuerdo del Pleno”, concluye.

El Pleno “no sirve para nada”

Juan Hinojo, otro de los despedidos, estaba por aquella prejubilado. De la noche a la mañana se vio en la calle sin liquidación, ni derecho a paro. Casado y padre de 4 hijos su salario era la única fuente de ingresos de su casa, una vivienda en el barrio de Juan de la Cierva sobre la que todavía pesaba una hipoteca. En su haber 29 años cotizados en Lyma. “Caí en una depresión. Por una tontería, me vi en la puta calle, sin derechos… Había otras opciones. No sé hicieron las cosas bien. Destrozaron vidas”. Recurrió a la Justicia. “Perdí en primera estancia. He recurrido. Y recurriré hasta donde pueda llegar, o hasta donde llegue mi precaria economía”. Juan se aferra a la decisión adoptada por los políticos en Pleno. “La alcaldesa, Sara Hernández debe cumplir lo aprobado. Tras 6 meses de espera creo que el Pleno no sirve para nada sólo para justificar los 300 euros que se llevan los políticos por sesión”.

La situación de Jesús Checa, otro de los despedidos no es mejor que la de Paqui o Juan. “Mal viviendo con un hijo de 2 años y medio y con el piso embargado”. Vecino de la alhóndiga ha adelgazado a los largo de este año 20 kilos. “Pesaba 118 kilos, ahora 95. Nos han cortado la luz y podemos ir pagando gracias al dinero que nos presta la familia. Es muy duro. ¿No había otra opción? ¿Por qué no se nos aplicaron sanciones y se optó por enterrarnos en vida?”

La opinión de la oposición
Rubén Maireles, PP

“El Partido Popular lamenta la forma en la que el Gobierno socialista ha gestionado los despidos, así como el incumplimiento de los acuerdos plenarios en los que únicamente se solicitaba información y transparencia para garantizar que el proceso contaba con todas las garantías.

 

Se debe ser implacable con aquellos que hayan metido la mano en la caja porque el dinero de los contribuyentes es sagrado, pero cualquier decisión que se adopte debe contar siempre con el aval de la justicia.

Queremos que Lyma sea una empresa gestionada de forma transparente, profesional y en la que exista un control exhaustivo sobre el dinero público. Frente a la deficiente gestión de Sara Hernández, el PP trabaja que Lyma recupere cuanto antes su objetivo principal: que Getafe sea una ciudad limpia y de la que sentirse orgulloso”. 

Hugo Paternina, Ahora Getafe

“El Gobierno de la alcaldesa, Sara Hernández sigue sin dar cumplimiento a la aprobación del Pleno del 18 de septiembre de 2017 para que se revertiera el proceso sancionador de los 25 trabajadores despedidos de la Empresa LYMA por el caso facturas, y de paso se procediera a la readmisión de los mismos.

De igual modo, le recordamos a la alcaldesa que, también votamos para que se diera comienzo a un nuevo proceso de investigación de carácter garantista, individualizado y de modo transparente como quiera que hasta ahora en este proceso ha imperado una singular opacidad.

Como en otros casos, qué duda cabe, el Gobierno local incumple con los acuerdo del pleno. Más grave se torna este hecho como quiera que una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) fechada el pasado 24 de enero del presente año pone de manifiesto que la Directiva de la Empresa LYMA y el Gobierno municipal han actuado de modo irregular a la hora de despedir a los trabajadores. En este caso en concreto el mencionado órgano judicial ha encontrado que LYMA y el gobierno de Sara Hernández han actuado desde una posición dominante, hecho que ha causado indefensión y vulneración en los  trabajadores despedidos. ¿Cuándo dará cumplimiento señora Sara Hernández a este mandato del Pleno?”

Mónica Cobo, Ciudadanos

“Desde la aprobación de los acuerdos se han producido diversos acontecimientos relacionados con este caso, como nuevas sentencias, emisión de informes de los servicios jurídicos del ayuntamiento y, según dicen los trabajadores, otros informes jurídicos en sentido contrario que desconocemos.

Queremos escuchar las explicaciones del Gobierno municipal respecto al cumplimiento de estos acuerdos y, en función de estas explicaciones, exigiremos su cumplimiento en los términos en los que fueron aprobados por el Pleno”.

El Gobierno municipal encabezado por Sara Hernández ha declinado hacer declaraciones respecto a este asunto
En la palestra

Para Patricia Pérez, otras de las despedidas, “si no era suficientemente duro enfrentarte a un despido de estas características, más lo ha sido el señalamiento social que algunos nos han hecho”. Ese juicio público atenaza el estómago de Patricia. A pesar de ser una de las afortunadas a las que la Justicia le ha dado la razón teniendo que ser readmitida “me encuentro de baja porque los nervios me provocan vómitos constantes y la ansiedad que siento es incontrolable”. Patricia está bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico. Tras 8 años en la plantilla de Lyma tras el volante de una barredora, al incorporarse a su puesto de trabajo tras un año “para olvidar” sintió que la trataban como a la nueva. “El ambiente no es bueno. Han logrado que se produzca una guerra entre compañeros. Han alimentado una plantilla enferma. Y no es justo”.

Patricia también ha sentido el rechazo de su entorno más cercano. “Mi vecina, cuyo marido lleva 4 años en paro, me increpó tras leer en algún medio de comunicación que la alcaldesa había dicho que nos habíamos llevado 600 euros cada uno, al mes. Qué hija de puta eres, me dijo. Sentí vergüenza, rabia y tristeza…. No me salían las palabras para explicarle que esa información era falsa… El juicio público al que me he tenido que enfrentar, personalmente, tras mis años de militancia sindical y política no se lo deseo a nadie”.

“No se cumplió el proceso que establece el Convenio Colectivo”
Alberto Ganga es el letrado que ha defendido ante la Justicia a algunos de los despedidos de Lyma. En su haber 5 sentencias favorables que han supuesto la readmisión de sus clientes. Uno de los casos, cuya sentencia acaba de ratificar el Tribunal Superior de Justicia, se gana porque “no quedaron acreditados los hechos que motivan el despido”.

Otros tres “porque demostramos que no se cumplió el proceso que establece el Convenio Colectivo lo que provoca indefensión en el trabajador”. La última sentencia determina que se ha vulnerado un aspecto formal en el procedimiento “en concreto, no haberle dado trámite de audiencia  al sindicato del trabajador antes de acordar el despido, vulneración que vengo alegando en todo los despidos y este juez sí la ha apreciado”, explica.

Miguel Sainz vive en una habitación. “Me echaron del piso en el que vivía de alquiler cuando tras el despido dejé de pagar. Desde entonces busco trabajo cada día sin éxito. Me levanto temprano y me voy a Leganés. En Getafe no puedo estar. No puedo evitar pensar que esas calles las recorría cada noche recogiendo los enseres que los vecinos depositaban junto al contenedor. Así durante 18 años. Hoy, a los 40, hundido psicológicamente y sólo -“tengo 8 hermanos pero por problemas en el reparto de la herencia no me hablo con ninguno”- Miguel ve su futuro “muy negro”.

Ruth Holgado

Un comentario sobre ““Nos condenaron a la exclusión social arrebatándonos el único elemento de valor de los obreros: el trabajo”

  • el abril 9, 2018 a las 11:56 am
    Permalink

    LADRONES I NO TIENEN VERGUEZA DE PONER LA CARA DURA QUE TIENEN!!!

    Respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: