Idelfonso Itza presenta su nuevo libro: «Es un canto al logro de la felicidad»

La novela, titulada «Camino a la felicidad», se presentará en el Club Social de la Cooperativa General Palacios el próximo 26 de enero

Aficionado a la literatura desde la infancia, Pepe Ruíz (nombre real del escritor) nunca ha parado de escribir, ya fuera en verso o prosa. «Empecé a los 12 años, cuando comenzó la enseñanza en el instituto», explica este escritor -«aficionado», se empeña en recalcar»- de 70 años, en el despacho de su casa, donde recibe a Getafense. Natural de Puente Genil (Córdoba), llegó siendo un chaval a la región de Madrid a finales de los años 60, consecuencia de la migración propiciada por la reconversión industrial del ferrocarril.

Antes de esto, recuerda que en el colegio de La Salle en el que estudió le inculcaron «un gusto preferencial por la literatura» y, ya en la secundaria, un profesor de Lengua le enseñó a «amarla». Comenzó con la poesía: «Mi maestro es Federico García Lorca, nunca he parado de leer las obras completas de Federico». «Mi padre era amante del cine negro y siempre me hacía que le acompañara a ver películas. Yo pasaba miedo, era muy joven, pero me enseñó a amar ese tipo de tramas», recuerda Ruiz, que agrega que su progenitor también ayudó a despertar su pasión por la literatura: «Tenía la costumbre de, al acabar la cena, leernos una novela. Raro era la noche que no nos leía una serie de capítulos».

No obstante, no se atrevió a escribir nada con vistas a su publicación editorial hasta 2003. «Empecé con unas memorias, que son mi gran pretensión, llevo más de 800 páginas escritas de mi vida de niño, que fue bastante rica en anécdotas», relata sobre este proyecto, aunque lo ha dejado en barbecho para centrarse en la novela negra.

Y así ha llegado a «Camino a la felicidad» (Entrelíneas, 2018), su segunda novela -publicada bajo el pesudónimo Ildefonso Itza- tras «El enigma del Pentágono Regular y el número 28» (Entrelíneas, 2015), cuya reedición está prevista en los próximos meses. Además, ya tiene otro par de narraciones en el tintero para su próxima publicación. Pero, por ahora, ya ha presentado esta nueva publicación: el pasado sábado 26 de enero en el Club Social de la Cooperativa General Palacios (calle Alonso Mudarra), al que acudieron entorno al medio centenar de personas.

«Es un canto al logro de la felicidad, una de las grandes metas del ser humano», cuenta cuando le preguntan sobre el trasfondo de su nuevo libro, que también tiene toques de misterio: «La trama está centrada en una pareja que se conoce de forma esporádica -él un chef catalán, ella una ejecutiva finlandesa- y tratan de ser felices en base a tres placeres que pueden ser sencillos, pero también difíciles: los viajes, la cocina y el sexo. También hay una trama de por medio con la mafia rusa». «Espero que guste; aunque es un poco fuerte, lo reconozco», avisa a los lectores.

Así, el escritor destaca que «son placeres muy importantes en mi vida»: desde hace unos años tiene un pequeño velero -«aunque nunca he viajado con él muy lejos de la costa», lamenta- y, también, se ha aficionado al «mundo de los fogones». «El antídoto más importante está en el cerebro. No hay una droga más potente», cuenta sobre la inspiración para escribir.

«La literatura es una afición que me hace libre: te pones a escribir y puedes hacer y rehacer lo que quieras», añade el autor de «Camino a la felicidad» sobre esta cuestión: «Siento tanto placer escribiendo que no lo puedo explicar, solo sentirlo».

Declarado entusiasta de la saga El Padrido -«no me canso de verla», apunta»-, reconoce que la afición por determinado cine y literatura le llevaron a opositar al Cuerpo Superior de Policía: «Me hubiese gustado ser policía de brigada, hubiese sido un buen detective.

Una vida militante

Pepe ha sido «militante activo» del Partido Comunista de España durante décadas, pero abandonó su filiación en 2011 por desencanto. Lo mismo le pasó con Izquierda Unida y Comisiones Obreras en 1999: «Fui partícipe, pero desgraciadamente IU en Getafe fracasó por el ‘ladrillo’. Era una contradicción y me costó trabajo, porque era secretario de organización del PCE local, pero no podía soportar el nivel de corrupción que había ya entonces. De todos modos, sigo siendo comunista convencido».

La irrupción de Podemos hizo que se animara a volver a la política activa. Así, en 2014 decidió afiliarse a este partido: «Me impresionó muchísimo escuchar a Pablo Iglesias. Hablaban de lo que yo quería y sentía: una sociedad más justa y democrática».

Pese a esta trayectoria militante, Ruiz prefiere que la política quede al margen cuando acude a la literatura: «La política agota y la novela me evade de los problemas tan grandes que tiene nuestra sociedad», donde pone como ejemplo el elevado paro juvenil: «Lo hago así porque si no, terminaría hecho polvo».

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